Fachada ventiladaSolución contractiva en auge

La fachada ventilada es una solución contractiva en auge, gracias a sus características de elevada calidad estética e indiscutibles ventajas de aislamiento termo acústico. La fachada ventilada nace come revestimiento para responder a las necesidades de proteger los edificios contra la acción combinada de lluvia y viento, neutralizando los efectos del agua que golpea la pared y manteniendo seca su estructura de albañilería.

La fachada ventilada garantiza una mejora del aislamiento térmico del edificio, ya que permiten instalar recubrimientos aislantes continuos entre el soporte exterior de la pared portante y el revestimiento exterior de la fachada. La fachada ventilada constituye un sistema de varias capas que garantiza un funcionamiento duradero, siempre que esté correctamente ejecutada, y que aumenta la seguridad, así como la vida útil del edificio.

El revestimiento de la fachada ventilada protege a la estructura portante, al aislamiento térmico y a la base de apoyo de las influencias climatológicas, es resistente a la lluvia de impacto y estanco a la lluvia. El aislamiento proporciona una máxima acumulación térmica de los componentes interiores, previniendo así la pérdida de calor en invierno.

En verano, una gran cantidad de calor que actúa sobre el revestimiento, se desvía a través de la corriente de aire en el espacio ventilado. De esta forma se consigue un ambiente interior agradable.

Las paredes exteriores portantes y el aislamiento permanecen siempre en seco y, por lo tanto, preservan plenamente su función. La lluvia de impacto que se pudiera haber filtrado a través de juntas abiertas, se secará rápidamente por la circulación de aire en el espacio de ventilación.

La disminución de la resistencia al paso de vapor de agua de las capas que componen el cerramiento provoca la eliminación de la humedad a través del espacio ventilado. Esta característica previene la condensación de agua en el interior del cerramiento y evita la aparición de hongos de moho.

La cámara ventilada crea un “efecto chimenea” provocado por el calentamiento del paramento exterior, que produce una variación de la densidad de la capa de aire del espacio intermedio con respecto al aire ambiente, con el consiguiente movimiento ascendente. Durante el verano una gran parte del calor radiante se refleja hacia el exterior, debido al citado efecto chimenea, mientras que en los meses fríos, el muro portante actúa como acumulador del calor interior. Estas soluciones garantizan además un mayor aislamiento acústico y la eliminación de puentes térmicos, reduciendo la contaminación acústica entre un 10% y un 20%. La corrección de los puentes térmicos produce un ahorro energético, reduciendo el consumo de energía entre un 25 y un 40% en calefacción y refrigeración.

Elementos constructivos

1. Revestimiento

Es la protección contra las agresiones ambientales: cambios de temperatura, lluvia, viento… y proporciona la imagen del edificio.

Debe mantener su forma y disposición con el paso del tiempo.

Los movimientos del revestimiento por cambios de temperatura y humedad no deben actuar sobre el elemento portante.

2. Anclaje

Ancla el revestimiento a la edificación, transmitiéndole las cargas que éste genera (tanto propias como por empujes de viento). Debe permitir una perfecta planeidad del revestimiento.

3. La cámara

La ventilación posterior del revestimiento permite:

  • La evacuación de precipitaciones de agua de lluvia que eventualmente puedan infiltrarse.
  • La evacuación de la humedad que se transmite del interior hacia el exterior por transpiración.

4. El aislamiento

Hace de envoltorio continuo alrededor de todo el edificio, evitando los puentes térmicos.

Debe permitir la transpiración de la fábrica de ladrillo, evitar condensaciones y proteger térmica y acústicamente la edificación.

Deben emplearse únicamente aquellos materiales que pueden exponerse a la influencia de la humedad sin que se vea perjudicada la estabilidad dimensional y la capacidad aislante.

5. El cerramiento interior

Da soporte al aislamiento y junto con éste, debe garantizar la suficiente inercia térmica para no ejecutar una